¡Hola! Esta misma soy yo, Rossana… sobrevalorando la movilidad de mi cuello!!

En el 2012 los Reyes me trajeron mi primera maquina de coser y fue un flechazo. 

En ese momento estaba pasando de un trabajo a otro sin ponerle ninguna pasión, cuando me di cuenta que coser ya no era solo una manera de desconectar y relajarme, sino que podía llegar a ser algo más. ¡Y así nació El Olivar.

Empezó casi como un juego entre dos amigas, y rapidamente se transformó en el trabajo de mis sueños.

Por aquel entonces di rienda suelta a mi pasión por el lindy hop y por la cultura swing de las décadas 20 y 30 en Harlem, lo que se refleja en el desarrollo de una marca de complementos con mucho bounce. 

Mi lema es “menos es mejor”. No me gustan los excesos y creo que son los pequeños detalles los que marcan la diferencia: una pajarita de colores que da un toque de alegría a una camisa blanca o el forro estampado de tu mochila… Es algo que solo tú conoce tu secreto y eso te hace especial! 

Todos nuestros complementos están hechos a mano por nosotros en nuestro taller, en el casco histórico de Madrid. Diseñamos cada pieza intentando que sea lo más sencillo y funcional posible, utilizando materiales de primera calidad fabricados en Europa y distribuidos por pequeños comercios. Esta es nuestra forma de contribuir a la prosperidad económica de nuestro entorno próximo y lo sentimos como un compromiso con el pequeño comercio y el trabajo manual. Así conseguimos que todo el proceso de nuestras piezas sea artesanal y de buena calidad, quedando muy lejos de la producción industrial. Por eso nuestras colecciones son únicas y limitadas. Sin embargo, animo a mis clientes a pedir la realización de productos personalizados según sus necesidades y gustos.